Era un día luminoso y soleado. Todos los dignatarios se sentaron al aire libre esperando la llegada del líder tribal de Otinibi. Los asistentes se sentían entusiasmados de ser testigos del cambio que iba a suponer la ceremonia de inauguración, que iniciaría la construcción de las instalaciones de Food for People (Alimento para la gente) en Ghana, el tercer centro de la Fundación Prem Rawat (TPRF, por sus siglas en inglés) que se establecía desde 2005.

La Srta. Veronica Nakedy, presentó al líder tribal a su llegada. Agradeció a la TPRF la construcción del centro en Otinibi y animó a otras organizaciones caritativas a ayudar a las comunidades de África de una manera similar. Grace Ninshaw, directora del colegio de Otinibi, a continuación, ofreció unas palabras de bienvenida. Señaló la importancia que iba a tener este centro en el sistema educativo de la zona. El Sr. Ben Modey, jefe de proyecto de la FFP, añadió que iba a suponer una gran contribución al desarrollo, tanto físico como mental de los niños de la zona.

El jefe tribal Nii Kweidja Mansa III con la pala

Para mí, era muy emocionante el ver la hermosa ceremonia y el saber que el programa de la TPRF Food for People iba a llegar a Ghana. Fue una ceremonia llena de color, combinada de bailes con tambores. Los estudiantes representaron una pequeña escenificación para celebrar el momento. La obra era la historia de un niño que acudía a la escuela sin desayunar, y como consecuencia de ello, se duerme durante la clase. La directora del colegio invita a la madre del niño a un almuerzo y le cuenta, con gusto, acerca del programa Food for People que está planeado para el pueblo. La madre se siente contenta y se compromete a llevar agua para ayudar a la construcción del centro.

Shadrach Sowah, estudiante, asiste a la escuela desde Adonteiman, una población cercana. Normalmente sale de casa a las 7 de la mañana y lo hace a pie. Cuando concluyen las clases a las 2 de la tarde, Shadrach regresa caminando a casa junto a sus amigos del mismo pueblo. Para Shadrach , la escuela es un lugar para estudiar y socializar con los compañeros y espera, con impaciencia, el día en el que se ponga en la fila de Food for People, considera a su escuela afortunada por haber sido elegida para el programa.
Kobby, es también estudiante, vive en el pueblo de Otinibi. Tan solo le separa un pequeño trayecto a pie hasta la escuela, después de ayudar a sus padres a barrer el complejo. Él espera que algún día pueda llegar a ser abogado, y esto sucederá cuando lleguen más libros a la biblioteca. También está entusiasmado con la instalación de Food for People. Le permitirá a él y a sus compañeros de clase disfrutar de un menú consistente de comida nutritiva. Kobby espera que las comidas diarias le ayuden estudiar con más ahínco y aprender más. Ahora, tiene que comprar comida con su paga extra a los vendedores, ya que, en su casa, no tienen suficiente.

Estudiantes escenificando la obra

Awo, un madre de Otinibi, no podía contener su alegría. Mientras se secaba las lágrimas, decía que el centro de Food for People ayudará con la difícil tarea de tener que alimentar a sus tres hijos a diario.
El jefe ejecutivo municipal señaló que el proyecto enriquecería a la comunidad económicamente. Tiene la esperanza de que las niñas que vayan al centro puedan llegar a ser grandes líderes de la comunidad. En África, las niñas a menudo tienen responsabilidades dentro del hogar y de la familia, que les impiden adquirir la educación que necesitan. Con la garantía de alimentarse en la escuela, muchos padres verán asistir a sus niñas a los centros escolares por vez primera.

Lantey, tío y tutor de de un estudiante de Otinibi, dice que una comida nutritiva diaria ayudará a que los niños aprendan, porque, “Una persona hambrienta es una persona enojada”. Cuando los estudiantes están hambrientos, señaló Lantey, su concentración en clase disminuye. El gobierno provee de libros, y otros materiales escolares, una correcta nutrición parece ser el principal obstáculo tanto para los padres como para los alumnos.

El grupo cultural escolar tiene razones para bailar

 

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