Una visita a las instalaciones del FFP en Bantoli

Juli Hammersley es voluntaria de la TPRF y una de las directoras del equipo de relaciones con los donantes. En cuanto tuvo la oportunidad de viajar a Delhi, en India, quiso visitar las instalaciones del programa «Alimento para la Gente» (FFP), en la población de Bantoli, que se encuentra a una hora de distancia en coche. El personal recibió encantado su visita y Juli permaneció allí varios días, alojándose en las estancias y siendo testigo de la vida que llevan y del funcionamiento del comedor del FFP. Lo que sigue es su primera crónica, en breve nos enviará más.

De las lluvias y los temporales de Inglaterra, al cielo azul y soleado de un área rural llamada Bantoli, donde el tiempo se ha detenido en el área de Ranchi.

Al desplazarse por Ranchi el paisaje aparece como una sucesión de campos, pequeñas poblaciones y carreteras rurales interrumpidas por mercados de frutas y verduras, llenos de vida y colores vibrantes. De nuevo en el camino se experimenta el ritmo de tiempos pasados, los niños, el ganado, los rebaños.

Women of BantoliHay algo especial en el ritmo de las mujeres de Bantoli, en la manera de vivir aquí, que me obliga a realizar un ajuste cultural muy importante. No lo puedo ver todo a través del filtro de mi vida y de mi infancia, y me resulta difícil comunicar este sentimiento a través de este blog.

Es fácil pensar: «¡Vaya!, que pocas cosas tienen», pero entonces ves pasar rápidamente a un par de niños de unos diez u once años haciendo carreras en carros de búfalos por el campo y pasándoselo en grande, y te hacen sonreír.

A pocos metros de donde estoy alojada, están las instalaciones del programa aquí conocido como People Facility (Centro del pueblo). Esta mañana madrugué para conocerlo por mí misma, y salí con el tiempo suficiente para ver llegar a los niños. Esperaba tranquilamente, cuando comenzaron a llegar las primeras gotas de un torrente inminente de ellos. Como si de magia se tratara, aparecían por todas partes, venían de todas las direcciones. Altos y bajos, jóvenes y mayores. Este es su momento, su oportunidad. Todos se dirigían a los lavabos para asearse y refrescarse. Los niños de seis y siete años ayudaban a los más pequeños que no alcanzaban el agua por sí mismos. Acto seguido se dirigían al comedor y desaparecían, dejando detrás de sí sus huellas mojadas como prueba.

Una vez dentro, los niños se sientan pacientemente en filas, con una calma sorprendente, a la espera del pistoletazo de salida, aunque aquí no hay ninguna carrera. De forma ordenada, con sus brillantes bandejas, se dirigen hacia donde se sirve la comida. Después vuelven a sus asientos, se lavan de nuevo las manos y a comerBantoli meal .

Comed todo lo que queráis. ¿Se ha terminado el plato y tenéis más hambre? Entonces id a por más.

A continuación, con la barriga llena, se marcharon hacia el colegio o a pastorear en los campos.

¿Cómo se han construido estas instalaciones?
¿Cómo se adquiere la comida?
¿Cómo se hace esto posible?

Todo esto es posible gracias a vosotros.

Por favor, lea en la página web de la TPRF la carta del director del programa FFP, en la que hace un llamamiento pidiendo ayuda para apoyar futuros programas e iniciativas:
https://tprf.org/on-account-of-a-meal

 

with children in Bantoli

 

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