Sobre el terreno en Ghana: informe de Bobby Hendry. 2ª parte

Bobby Hendry es el encargado de la planificación de las comidas, higiene y procedimientos diversos del programa Food for People (Alimento para la gente, FFP). Ha visitado recientemente las instalaciones de Otinibi, en Ghana, y este es su informe. (Esta es la segunda parte del informe. Para ver la primera, pulse aquí).

Uno de los objetivos principales de mi viaje es evaluar la petición de una escuela local para poner en marcha el programa FFP para sus estudiantes. La petición fue hecha por los padres, los trabajadores de la escuela y el nuevo jefe de Otinibi, Nii Kweidza Mansa III, hijo del jefe anterior, ya fallecido.

Otinibi school tourNos encontramos con Zenabu Iddrisu, directora de la escuela, y con el subdirector Mohammed Aminu Ali. Nos comentaron que actualmente acuden a la escuela unos 110 niños, algunos discapacitados y otros huérfanos.
Se la conoce como «escuela islámica», pero nos informaron de que asisten niños tanto musulmanes como católicos. También nos dijeron que la escuela se abrió gracias a un benefactor que vive en EE. UU. y que lleva abierta cuatro años. Como todas las demás escuelas del país, ha sido autorizada y es controlada por el Servicio Nacional de Educación y el Ministerio de Educación.

Les explicamos que la idea del programa FFP es ayudar tanto a niños como adultos sin recursos, al margen de su raza o religión y que no podíamos comprometernos a suministrar alimentos especiales para una religión en concreto. Por ejemplo, si alguien pidiera carne halal, no podríamos suministrarla. El señor Ali contestó que me agradecía que tocara el tema, pero que no veía ningún problema porque él mismo había comido en nuestras instalaciones varias veces y no veía la necesidad de cambio alguno. «La comida es excelente», añadió.

A la mañana siguiente fui a la escuela, que se encuentra a unos 300 metros de nuestras instalaciones, con Sam y Francis. El edificio principal está junto a un polvoriento campo de juegos y en uno de los lados pueden verse los cimientos de una futura escuela de educación secundaria, para los niños de más edad. Actualmente cuentan con un jardín de infancia y clases para niños hasta los 12 años. Otinibi school tour

Nos reunimos con todos los profesores y los alumnos, comenzando con el jardín de infancia y terminando con las clases para los mayores, situadas al final del edificio. Mientras hablaba con la directora y los profesores, observé que los niños del jardín de infancia salían de la clase corriendo a jugar. Advertí a la profesora de esa «fuga» en masa y ella les gritó que volvieran inmediatamente. Como abuelo que soy, me quedé impresionado al ver la rapidez con que la obedecieron.

La señora Iddrisu comentó que los pupitres vacíos en las clases probablemente se llenarían si los niños pudieran comer en nuestras instalaciones, porque más padres enviarían a sus hijos a la escuela. En estos momentos su alimentación es un poco inconstante porque la pagan los padres y los profesores. Cuando nos íbamos me di cuenta de una construcción de madera, sin techo, que no olía precisamente muy bien y le pregunté a Sam qué era. Me contesto que eran los baños. Para que se aprecie la pobreza del lugar, hice una fotografía. Otinibi school tour

Es una escuela pobre, pero me dio una buena sensación y parece estar bien administrada. No dudaría en recomendar que a los niños de esta escuela se les permita comer en las instalaciones del FFP.

Manténgase en contacto con tprf.org para recibir más información sobre los planes del FFP para incluir esta escuela.

 

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