Bobby Hendry supervisa los planes de alimentación e higiene y la actividad del equipo de Alimento para la gente (FFP), en los centros de Nepal, India y Ghana. A continuación, nos relata su visita sorpresa al FFP de Nepal, donde el primer sorprendido fue él, en lugar del equipo de trabajo y los niños.

Eran las 5 de la mañana cuando nuestro coche emprendió la subida del valle de Katmandú, que nos llevaría a las instalaciones del centro Alimento para la Gente en el distrito de Dhading, en Nepal. Después de sortear todos los obstáculos de una carretera en construcción que atraviesa el valle, llegamos a la «vieja carretera principal» que se alarga hasta la India. Es extremadamente empinada, y el espectacular panorama te produce sentimientos alternos de sobrecogimiento y ansiedad, al observar los enormes camiones que enfilan la bajada por el carril opuesto.

Después de tres horas, llegamos al punto más elevado, donde se encuentra el centro del FFP. Todo tenía un aspecto magnífico. Después de atravesar la verja que cuidaba una guardiana sonriente, aparcamos. No tengo palabras para expresar la impresión que nos produjo. Solo salió de nuestras bocas, un «¡Oh!» de admiración. En el interior, me sorprendieron los suelos tan brillantes. Es un lugar bien dispuesto e inmaculado.

Three boys in Nepal

Los niños llegan a las 8:30 de la mañana; se lavan sus polvorientos manos y pies, antes de entrar. Siguen perfectamente la rutina; ni siquiera se entretienen a charlar en las escaleras que les conducen al comedor. El director, Raut Bhola, me cuenta que los niños con la camisa roja, vienen de una escuela cercana. Los de camisa azul, incluidos unos pocos que a penas caminan, atraviesan dos montes y valles para llegar aquí.

Los niños, sentados en alfombrillas individuales, devoran enormes raciones de arroz, lentejas y verduras «subji». Antes de que se construyeran las instalaciones, la asistencia a la escuela era de 10-15 alumnos por clase. Ahora llegan a 40-45. En total, aquí reciben alimentos, diariamente, 400 estudiantes. El centro, también alimenta entre 50 y 60 personas mayores. La comida no es el único sustento que reciben. Este es, también, un lugar de encuentro de la comunidad, donde pueden divertirse en compañía.

La región de Dhading es el hogar de la comunidad Tamang. Hasta ahora, se les ha considerado un grupo de nativos aborígenes incultos. Para los estudiantes, el centro, ha abierto una esperanza y nuevas posibilidades para su futuro, y en consecuencia, también para sus familias.

A Gardener in NepalEl señor Bhola, además, tiene un don para la jardinería. Me invitó a visitar el fruto de sus esfuerzos, enfatizando en que todo lo que se cultiva es orgánico. El cultivo en terraza rebosa de acelgas, tomates, brócoli, coliflor y tubérculos. De un túnel hidráulico de tres metros de altura, construido con bambú y plástico negro, cuelgan bolsas de compost desde el techo, donde brotan setas Inoki. «A todo el mundo le encanta su sabor —dice Bhola— las setas que se cultivan en las alturas, son muy comunes en el valle, pero no las Inoki».

FFP NepalPara llegar a la escuela, tenemos una caminata por un sendero empinado y peligroso que bordea la montaña. Siento vértigo cada vez que miro a los lados.  El edificio es impresionante, aunque modesto. Tiene un pequeño  patio de recreo polvoriento incrustado entre la escuela y el acantilado, con una drástica caída hacia el fondo del valle, sin valla alguna. Los niños caminan uno tras otro con paso seguro —no tienen miedo a la altura— parecen tener una capacidad motora innata que les avisara de cuándo están demasiado cerca del precipicio.

Hacen ejercicio antes de las clases. Me pregunto si alguno se desmallará por la comilona que se acaban de dar. El profesor de inglés me dice que tienen demasiada energía después de comer, el ejercicio les viene bien para calmarse antes de empezar a estudiar.

Durante el viaje de regreso a Katmandú, estuve reflexionando sobre la capacidad de previsión de Prem Rawat al idear estas instalaciones del FFP de Dhading, y qué increíble privilegio he tenido de estar involucrado en su desarrollo.

 

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