Durante sus vacaciones en el sureste de Asia, David y Debbie Horsford compaginan el turismo con visitas a las zonas donde la Fundación Prem Rawat (TPRF, por sus siglas en inglés) ayuda a la gente a través de varios de sus asociados. Debbie escribe un diario mientras que David toma imágenes en fotos y vídeo del viaje. Esta es una primera entrega de una serie que destaca la labor humanitaria de la TPRF a través de su asociada, la Fundación Sao Sary.

La Fundación Sao Sary está ubicada en la provincia de Kampong Speu en Camboya, a dos kilómetros de distancia en vehículo de la capital, Phnom Penh. En esta zona montañosa apenas se registran precipitaciones suficientes para el abastecimiento de agua, y la que se recoge es para uso agrícola o para la ganadería.

Sao Sary, funcionario gubernamental de la provincia, fue trágicamente asesinado mientras desarrollaba su labor humanitaria ayudando a los habitantes de la zona. El hijo de Sao, Vichetr Uon, creó la fundación que continuaría la labor de su padre. Vichetr debe enfrentarse a los especuladores y grupos de proxenetas que explotan a los inocentes habitantes de esas poblaciones sin recursos.

La TPRF se ha asociado a la Fundación Sao Sary para la construcción de pozos de agua potable en un esfuerzo conjunto para devolver la dignidad y autosuficiencia a esos camboyanos que viven en la marginación extrema.

La mayoría de los niños de esta provincia reciben una educación muy escasa y se ven forzados a abandonar los estudios cuando cumplen los 13 años. Muchos padres obligan a sus hijas a falsificar su edad en los documentos para poder acceder al mundo laboral en fábricas textiles y, de este modo, apoyar económicamente al núcleo familiar.

A las ancianas del lugar se les encomienda el cuidado de los niños y tienen que desplazarse largas distancias para comprar el agua que, a menudo, se les cobra a precios desorbitados. La mayoría de los  hombres y adolescentes se ven forzados a trabajar en los barcos pesqueros de Tailandia, donde son explotados y, con frecuencia, forzados a trabajar sin remuneración.

El día de nuestra llegada, un equipo de operarios realizaba las labores de perforación de una roca de 30 metros hasta alcanzar el agua. El coste de este tipo de operaciones es alto debido a los muchos intentos que deben hacerse antes de alcanzar el agua y a los daños que eso produce en el material.

La TPRF ha proveído de sistemas de filtración de agua para su uso en un pozo cercano. Hasta hace poco, este pozo era la única fuente que suministraba agua a los habitantes de la zona y se secaba durante meses antes del comienzo de la estación de lluvias.

Muchos de los habitantes observan observaban la perforación del pozo cuando, Vichetr les convocó para una reunión. Esta era una magnífica oportunidad para hacerles preguntas y, también , para que  ellos nos preguntaran. El rostro de una mujer se iluminó al escuchar a David, a través de la traducción, preguntar si el agua potable había cambiado sus vidas, a lo que todos contestan al unisono: “Sí”.

Las condiciones sanitarias han mejorado y con la puesta en funcionamiento del nuevo pozo, los habitantes del lugar esperan grandes cambios. Ya no derrocharán ni el tiempo ni el dinero al no tener que viajar a recolectar agua.

Los lugareños están deseando utilizar los pozos para comenzar a regar la tierra y cultivar verduras que podrán comer y, quizás, incluso vender en el mercado

En la reunión, estaba presente una abuela que se ocupaba de la crianza de cinco de sus nietos, la madre murió y el padre, incapaz de soportar la carga familiar, los abandonó. Aparece en una de las imágenes con el pelo muy corto y, también, sus tres hijas con camisas llenas de colores que les regaló un médico vietnamita, mientras que las niñas muestran sus bonitas faldas con orgullo.

El acceso al agua potable, que antes parecía un lujo, ahora es una realidad. Con este pozo tienen los recursos para plantar verduras, criar animales y ser autosuficientes. Desde ahora, no necesitarán pedir dinero prestado para la adquisición de arroz y las familias se verán libres de los especuladores.

La abuela ve como sus nietos van a tener la oportunidad de asistir al colegio y acabar con el círculo de pobreza en el que estaban atrapadas las familias de esta zona durante demasiadas generaciones.

Fotos por David Horsford

 

 

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