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Mirando más allá
He estado en muchos lugares, he contado muchas historias, he hablado de muchas cosas, pero a lo que todo se reduce siempre es a nosotros, a quiénes somos.
Este tiempo del que disponemos sobre la faz de la Tierra, el hecho de estar vivos, ¿qué es lo que significa realmente? Hay muchas ideas, discusiones, filosofías; pero no se trata de eso, lo esencial es lo que sabemos.
En este mundo todos quieren tener credibilidad: “Yo tengo razón, tú no”. Con cada discusión se busca credibilidad, y para encontrarla preguntamos: “¿Quién dijo tal cosa?, ¿fue hace mucho tiempo?, ¿quién escribió ese libro?”. Pero considera por un momento que lo que sabemos que es verdad no procede de lo que hemos escuchado, sino de lo que hemos sentido, y el sentimiento no requiere credibilidad. Si alguien dijera: “Esta noche he dormido estupendamente, la cama era muy cómoda.”, eso no sería una cuestión de si tiene razón o no, ni de credibilidad. ¿Qué tal he dormido? El saber no necesita justificación.
Así que la pregunta es: ¿qué es lo que sabes?
No lo que has escuchado o leído, ¿qué es lo que sabes?, ¿qué es lo que sabes sobre tu vida, sobre tu existencia? Ésta no es una tarea fácil. Intentar separar lo que conoces de lo que has oído es casi imposible. Hay cosas en las que hemos creído porque las escuchamos de una fuente creíble, pero ya no sabemos si son cosas que conocemos o que creemos. No obstante, eso no cambia el hecho de que hay algo que queremos conocer.
Me pregunto si estamos persiguiendo algo, buscando;
no a sabiendas, sino de una manera inconsciente. La naturaleza del ser humano siempre es tratar de conseguir bienestar, intentar encontrar alegría, aunque ni siquiera sepamos que eso es lo que estamos buscando.
Quizá mucho más profundo. Buscando, queriendo encontrar serenidad, paz, aunque sea algo sin definir. No una ausencia de guerra, no una reconciliación entre dos personas, sino una paz que quizá se puede sentir en un campo de batalla. Buscando la libertad incluso dentro de una cárcel. Buscando no una amistad definida por los amigos, sino una amistad que tú sientes que es real.
Buscando cada día, queriendo encontrar estabilidad en un mundo totalmente variable.
Llegó un aliento y cambió mi vida para siempre. No prestamos atención al aliento. No lo vemos como un factor importante de nuestra existencia hasta el día en que comienza a dejarnos, y entonces lo es todo para nosotros.
Si buscamos paz, está en nuestro interior. Si buscamos alegría, no está lejos de nosotros. Si buscamos a ese amigo, siempre ha estado y estará en nuestro interior. Si buscamos el lugar que no cambia, ese lugar también está dentro. Tú ya lo sabes, pero tienes que comprender lo que sabes; no pasarlo por alto, sino comprenderlo.
El día en que empiezas a comprender lo que sabes es el día en que realmente empiezas a vivir, no sólo a sobrevivir; porque vivir es una celebración de la existencia. Tienes que vivir, crecer, cada día. No una vez a la semana o al mes, sino cada uno de los días que se te han dado.
Cuando hago malabarismos con todas esas bolas en mi vida, ¿me pregunto quién las puso en mi mano? ¡Yo! “Voy a hacer esto, y eso, y aquello también.” Alguien dice:
“¿Te importaría ocuparte también de este
problema?”. “De acuerdo”. Ése es el día en que me convertí en malabarista; sin comprender que mi principal responsabilidad es hacia esa sed interior que me está pidiendo a gritos que me sienta satisfecho cada día.
Olvidamos nuestra verdadera naturaleza y aceptamos la de los que están a nuestro alrededor. Mira en el espejo que hay dentro de ti y contempla por ti mismo quién eres: un ser bello, sin edad. Tú no eres la suma de tus arrugas. Hay algo en ti desde que eras un niño, y seguirá ahí hasta tu último aliento. Conócelo. Vive tu vida conscientemente. Sé consciente de cada día, porque es irremplazable.
Si estás buscando, adelante, pero debes saber lo que buscas. Si vas en pos de algo, ve, pero necesitas saber lo que es. Si estás esperando, hazlo, pero debes saber lo que esperas. Y si estás buscando al compañero, tienes que saber quién es el verdadero compañero, el auténtico compañero que seguirá ahí hasta el mismísimo final. Todo eso está dentro de ti.
Maharaji
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