La plenitud en cada aliento
Cada día que existes, hay un deseo en tu interior que no cambia, el deseo de sentirte pleno. No importa por lo que hayas pasado. Da igual lo que hayas o no hayas tenido. No importa lo que la gente haya supuesto en tu vida, las personas queridas que están ahí o se han ido. A pesar de todos los cambios por los que has pasado, ese deseo interior de sentirte pleno no ha cambiado nunca. Y nunca cambiará. Puedes estar seguro.
Tienes la capacidad de ver, la capacidad de comprender. Fíjate en tu vida. Abre los ojos. Abre tu corazón. Abre las puertas de tu comprensión. No se trata de analizar, sino de observar lo que es. Comprende lo que se te ha dado. Nunca podrás analizarlo, pero puedes observarlo, admirarlo. Puedes ver su belleza, su sencillez.
Si vas a construirte una casa, ése es el lugar para poner los cimientos. No los pongas en arenas movedizas para luego decir: "¿Qué le ha pasado a mi casa?". Habrá desaparecido. Encuentra esa superficie sólida -el deseo de sentirte pleno- y construye tu casa sobre eso, tan grande como quieras. Piensa a lo grande. Hazla enorme. Da lo mismo, porque estará sobre un terreno que aguantará todo lo que le eches.
La gente piensa que se requiere valor. Sí, pero ¿de qué tipo? Tu valor es tu capacidad de superar el miedo. Hay ladrones valientes. ¿Pero es ése un buen uso del valor? Hay personas que trepan por edificios en vertical. Superan su miedo. ¿Pero consiste en eso el valor? ¿Y para qué? Hay ascensores. Yo también puedo subir y bajar.
Así es como está establecido nuestro mundo. Si alguien hace algo que la mayoría de nosotros no puede, eso es realmente especial. La mayoría de la gente puede hablar, así que si oyes hablar a alguien, no es nada del otro mundo. Sin embargo, no todos podemos cantar bien, así que si oyes a alguien con una buena voz, piensas: "¡Vaya! Eso está muy bien". Y así con todo. Si alguien va a la Luna, piensas: "¡Caramba! Eres realmente especial; has ido a la Luna". Todo el mundo quiere ser especial a su manera. Todos quieren ser diferentes: "Soy capaz de hacer algo que nadie más puede hacer".
Pero hay algo que puedo hacer yo y también todos los demás, algo de lo que puedo disfrutar yo y todos los demás. Puedo encontrar mi satisfacción, mi alegría, mi plenitud en cada aliento. Es mejor que una canción. Es realmente mejor que ir a la Luna. Es mejor que lo mejor. Y todo el mundo sobre la faz de la Tierra lo puede lograr. Eso es lo que te hace especial. No sólo que sepas cantar, porque un día no podrás hacerlo.
Hace poco vi a unos cantantes de los viejos tiempos. Estaban cantando, pero desafinaban. Seguro que alguna vez fueron muy buenos. Cuando todo eso se termina, ¿qué es lo que queda? Hay una conexión con algo interior que estará ahí hasta el final. Entonces ser viejo no importa, porque el corazón está lleno. Llena esta existencia con eso. Llena tu vida con esa belleza.
He aprendido algunas cosas a lo largo de los años, y una de ellas es que no hay mucho que cambie en realidad. Hay personas a las que les encanta su vida, pero aún así les gusta quejarse. Se quejan porque es lo que han practicado, y se han hecho expertos en eso. Ojalá se hubiesen acostumbrado a apreciar, a agradecer, y lo hubiesen practicado. Es realmente importante.
Maharaji
|