La historia de Food for People

Food for People (Alimento para la gente)

En la primavera de 2003, Prem Rawat llegó en helicóptero a la región de Jarkand, en India, donde iba a dirigirse a una multitud que se había reunido para un evento al aire libre. Solamente un cuarta parte de sus poblados disponen de carreteras y solo un 8 % de la población dispone de electricidad.

Cuando el helicóptero se posó, Prem Rawat fue aclamado por un numeroso grupo de niños de la cercana población de Bantoli. Aunque el aspecto de los niños mostraba signos de desnutrición y de una vida en la miseria, su espíritu y alegría le conmovieron profundamente.

Tras mostrar su interés fue informado de que los niños menores de cinco años de esa región, tenían un índice de mortalidad que duplicaba la tasa del resto de la India. A menudo, se disponía de tan poca comida en sus poblados que los adultos enfermaban y no podían acudir al trabajo, lo que significa no disponer de comida. Un círculo de pobreza sin fin.

La precaria situación de los niños alentó el deseo de Prem Rawat por ayudarles. Su visión fue muy simple:

  • Proveer de una comida nutritiva diaria, autóctona, a los niños y a los adultos convalecientes
  • Instruir en las prácticas de salud que sirven para atajar la expansión de enfermedades
  • Contratar a personal de la región para que ayudaran en las instalaciones
  • Cultivar y/o comprar comida de la zona, lo que les beneficia económicamente
  • Capacitación en métodos de agricultura productiva
  • Consultar a las autoridades locales los aspectos de la puesta en funcionamiento del programa
  • Ajustar el programa a posibles necesidades

El primer centro donde se implementaron estos conceptos fue el de Bantoli, India. en el año 2006. Prem Rawat tenía su esperanza puesta en que este apoyo nutritivo diario, permitiría que la comunidad saliera adelante. A su programa modelo lo denominó Food for People (FFP).

Desde entonces, se han abierto dos nuevas instalaciones, una en Nepal y otra en Ghana. Las mejoras, más allá de lo que pudieron imaginar, ya han sucedido en esas comunidades.

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Children in Bantoli, IndiaEn el año 2006, la Fundación Prem Rawat (TPRF) se asoció con la Fundación Premsagar, que trabaja en el ámbito local, para abrir el primer centro de Food for People en la remota población de Bantoli, una zona tribal del área de Jarkand, en el noreste de la India.

En este lugar, los niños crecen en humildes cabañas con suelo de tierra. El terreno pedregoso del lugar impide su cultivo y la mayoría de los adultos realizan extenuantes labores a mano para poder alimentar a sus familias. La asistencia de los niños a la escuela es una opción que raramente es adoptada por estas familias, lo que perpetúa el ciclo de pobreza.

Sin embargo, esa situación esta cambiando. Cada año, el centro de alimentación FFP sirve más de 100 000 comidas nutritivas y consistentes a los niños y a los adultos convalecientes de los siete poblados de la periferia de Bantoli. Gracias a la excelente nutrición que reciben diariamente, además de unas guías básicas de higiene, los niños de la región están creciendo más sanos y sus padres les permiten retomar las clases.

Los niños, que antes se encontraban desnutridos, ahora corretean por las instalaciones antes de dirigirse a la escuela. Los profesores que en otro tiempo se veían obligados a alimentarles con su propio dinero, comprueban ahora que los niños están más atentos durante toda la jornada y se sienten ilusionados por aprender. Los funcionarios escolares se muestran asombrados por el notable incremento de las matriculaciones.

Uno de los aspectos más importantes; los estudiantes contemplan la posibilidad de ayudar a sus poblados cuando adquieran los conocimientos necesarios. Recientemente, un alumno graduado en la escuela de secundaria de Bantoli, se convirtió en el primer niño de toda la región en acceder a la educación superior.

De forma consecuente los adultos convalecientes han podido regresar a sus trabajos y así dar sustento a sus familias. Las buenas prácticas de higiene que se aprenden en el centro alimentario, son puestas en funcionamiento en los hogares y evitan posibles enfermedades.

Como resultado, la delincuencia en Bantoli ha descendido significativamente y existe en la comunidad un sentimiento compartido de dignidad y esperanza. Antes de la llegada del FFP, la precaria situación invitaba a la gente a apropiarse de la leña de sus vecinos, lo que desembocaba en violentos enfrentamientos. Muchos de los niños estaban involucrados en pequeños hurtos. Ahora, debido a que la desesperación por encontrar comida ha disminuido, apenas se registran robos y las gente se siente más confiada en encontrar un trabajo y ganar dinero para lo que precisen.

Uno de los residentes comentó: «Ahora, las pilas de leña se almacenan a salvo en el patio. Nadie las roba y este es un cambio muy significativo».

Children enjoying a nutritious meail at FFP NepalA primera hora de la mañana la actividad bulle en el centro de Food for People, situado en la pequeña población de Tasarpu, en las escarpadas montañas cercanas a Katmandú, Nepal. El personal cocina alimentos para 500 escolares y 100 adultos convalecientes. Esta ha sido la rutina diaria durante más de tres años en esta montañosa área, donde la subsistencia por medios agrícolas, apenas provee suficiente alimento para nueve meses al año.

La cocina, el salón comedor y los aseos están sumamente limpios. El personal, que vive en el poblado o en las instalaciones anexas al centro, se muestra alegre y acogedor.

El centro FFP de Nepal se inauguró en 2009, en asociación con la Fundación Premsagar Nepal (PFN). Desde entonces, la escuela local ha experimentado un significativo aumento de matriculaciones y ha necesitado incrementar un grado nuevo por cada uno de los tres años desde la apertura del centro, para acomodarse a la incesante demanda. Después del primer año, la principal escuela primaria informó que la asistencia a las clases se había incrementado desde un 40 % hasta un 94 %; más que el doble y que el absentismo había caído hasta un 5 %.

Los niños ya no tienen que trabajar todo el día a cambio de comida o abandonar la escuela en mitad de las clases. Raj Dhungel, profesor de física en la Universidad Tribhuvan y vicepresidente de la PFN explica esta circunstancia: «Los niños se saltaban las clases para ayudar a sus padres en las labores del hogar —dice— tenían que caminar largas distancias, subiendo y bajando las montañas, varias veces, en busca de agua; ocuparse de los animales y cuidar de sus hermanos menores. Sin nadie que les preparase la comida por la mañana, iban a la escuela hambrientos o no no acudían».

En Tasarpu, el porcentaje de aprobados en el examen del National SLC (certificado de culminación de estudios) es del 61 % mientras que el de la media nacional es de un 47 %. Es es el segundo más alto del distrito. (El promedio de aprobados de otra escuela secundaria en el mismo distrito es del 24 %, pero tan solo unos pocos niños acuden al centro FFP).

Recientemente, siete estudiantes de Tasarpu recibieron becas para continuar su educación, gracias a la generosidad de los patrocinadores del PFN. La Premsagar también ha donado dos computadoras a las escuelas de la zona, que utiliza esa tecnología por vez primera. El Consejo del Bienestar Social, una entidad gubernamental que regula las organizaciones sin ánimo de lucro en Nepal, calificó a Food for People, como una “innovadora intervención” y un “modelo ejemplar” en los programas de alfabetización. 

La entidad afirmó: «No solo ha mejorado la calidad de la educación, también, los estándares de higiene, tanto en la escuela como en los hogares. La infraestructura, fundada por la TPRF, ha activado el empleo y las habilidades locales y, además de la compra frecuente de verduras a precios de mercado, ha contribuido de manera significativa a la economía del lugar. Los padres han aprendido nuevas técnicas agrícolas y, al asistir sus hijos a la escuela, disponen de más tiempo para realizar otras actividades que les generan ingresos extras».

Children in Otinibi, Ghana enjoying a meal the FFP facilityLos centros FFP de India y Nepal funcionan adecuadamente por lo que se tomó la decisión de expandir el programa a otro continente. El poblado de Otinibi, a las afueras de Accra, la capital de Ghana, fue seleccionado, en parte, debido a las adversas condiciones en las que  viven sus más de 1500 habitantes. La mayoría de ellos se dedican a la agricultura, pero debido a la deficiente calidad del suelo y las impredecibles condiciones del tiempo, apenas disponen de comida para vender. Los más fuertes trabajan a menudo a cambio de comida, rompiendo piedras para la cimentación de las carreteras.

El centro FFP esta ubicado en las cercanías de la escuela de Otinibi, en una tierra donada por el jefe Nii Adjei Kweidzamansah III. Esta hermosa instalación de reciente creación ha estado operativa desde mayo del 2012 y está gestionada por la organización de carácter local: Fundación Prembaf Ghana. En el mes de septiembre, los días entre semana, se sirvieron 400 comidas diarias y ese número continúa aumentando a un ritmo constante. Durante los fines de semana, se sirven comidas a los más ancianos que disponen de pocos recursos.

Tanto en la poblaciones de Bantoli como en Tasartu, el número de matriculaciones se ha incrementado y los profesores han informado de una mayor concentración de sus alumnos. Según Grace Ninsaw, directora de la escuela de primaria, la asistencia ascendió desde 160 a 400 alumnos en los seis primeros meses de funcionamiento del FFP. «Y debido a la calidad de la alimentación, hemos comprobado que los resultados académicos han mejorado», añadió.

De momento, los menores se han acostumbrado al hábito de lavarse las manos, formar una fila para recoger los platos de comida y devolverlos para su limpieza.

Joseph Nartey, un niño de diez años de quinto curso comentó: «Antes del programa FFP, temía que llegara el día de asistir a la escuela porque a veces no disponía de dinero para comprarme comida durante el recreo. Ahora, ya no tengo ese temor ya que Prembaf siempre nos da una comida deliciosa».

Kate Nagetey, miembro del personal de Prembaf de un poblado cercano a Otinibi, que realiza las labores de limpieza en el centro, dijo: «El proyecto FFP ha sacado a las personas de la pobreza. Ahora los niños pueden centrarse en aprender y salir adelante. El proyecto ha servido para que muchos niños puedan asistir a la escuela y, además, para que los más ancianos puedan subsistir. Desearía haber podido tener una oportunidad así cuando asistía a la escuela».

Cuando Prem Rawat visitó las instalaciones en noviembre de 2012, el jefe de Otinibi Nii Adjei Kweidzamansa III, le ofreció más terreno para que dispusieran de un huerto biológico. Dirigiéndose hacia el Sr. Rawat pronunció estas palabras: «Conocía el estado de la región antes y he visto personalmente la mejora que se ha producido. Esto es muy positivo para la gente de Otinibi. Prem Rawat, su nombre nunca desaparecerá de la historia de Ghana».

 

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